El Perú necesita eliminar la TUUA si realmente quiere que el nuevo Jorge Chávez sea un hub regional
- Ciap FLIGHT TRAINING
- 31 jul
- 3 min de lectura

El nuevo Aeropuerto Internacional Jorge Chávez representa una de las inversiones más importantes en infraestructura realizadas en la historia del Perú. Fue diseñado para convertir a Lima en el principal centro de conexiones (hub) de Sudamérica, atraer nuevas aerolíneas, incrementar el turismo y generar miles de puestos de trabajo.
Sin embargo, mantener la Tarifa Unificada por Uso de Aeropuerto (TUUA) para pasajeros internacionales en conexión envía un mensaje completamente opuesto al mercado.
En una industria donde las aerolíneas evalúan cuidadosamente cada dólar de costo operativo, cualquier cargo adicional reduce la competitividad de un aeropuerto frente a otros hubs de la región. Diversos gremios de la industria, como IATA y AETAI, han advertido que esta tarifa incrementa el costo de los viajes en conexión, reduce el atractivo de Lima como punto de tránsito y podría afectar la demanda, las rutas y el crecimiento del tráfico aéreo.

Paradójicamente, el propio Estado reconoció recientemente que eliminar la TUUA para las conexiones nacionales favorecería la conectividad del país y beneficiaría aproximadamente a un millón de pasajeros al año. Sin embargo, decidió mantener el cobro para las conexiones internacionales, precisamente el segmento que define la competitividad de un hub regional.
Pero existe un aspecto del que poco se habla: el impacto sobre el empleo.
Cada vez que una aerolínea decide basar una nueva aeronave en un país, no solo incorpora un avión más a su flota. Detrás de esa decisión vienen pilotos, copilotos, tripulantes de cabina, técnicos de mantenimiento, despachadores de vuelo, personal de operaciones, agentes de aeropuerto, empresas de catering, servicios logísticos y cientos de empleos indirectos.
Cuando esas aeronaves terminan siendo asignadas a otros hubs, esos puestos de trabajo también se generan fuera del Perú.
La realidad del mercado ya empieza a reflejar esta situación. En comparación con años anteriores, los procesos de selección para Primeros Oficiales en algunas aerolíneas se han reducido de manera importante. En el caso de LATAM Perú, mientras en años de expansión se incorporaban alrededor de un centenar de pilotos, durante 2026 las contrataciones habrían disminuido significativamente, mientras parte del crecimiento de la flota del grupo fue absorbido por otros hubs de la región.
No se trata únicamente de pilotos. También significa menos oportunidades para tripulantes de cabina, instructores, mecánicos aeronáuticos, despachadores, personal de operaciones y cientos de jóvenes que invierten años y grandes recursos para desarrollar una carrera en la aviación.

El problema tampoco termina ahí.
Menos aeronaves basadas en Lima significan menos frecuencias, menor conectividad, menos pasajeros en tránsito, menor atractivo para nuevas rutas y una reducción en el flujo de turistas que utilizan el Perú como punto de conexión hacia otros destinos.
Es un efecto en cadena que alcanza a hoteles, restaurantes, operadores turísticos, transporte, comercio y miles de pequeñas empresas que viven del movimiento generado por un aeropuerto internacional.
El Perú ya realizó la inversión más grande de su historia aeroportuaria. Ahora necesita adoptar decisiones que permitan aprovecharla.
Un hub no compite únicamente por tener una terminal moderna. Compite por ofrecer costos competitivos, eficiencia operacional y condiciones que incentiven a las aerolíneas a crecer.
La pregunta, entonces, no debería ser cuánto recauda hoy la TUUA.
La verdadera pregunta es cuánto está dejando de ganar el Perú en inversión, turismo, conectividad y empleo por mantener una tarifa que muchos de sus competidores regionales no cobran.
Cada avión que llega al Perú genera empleo. Cada avión que decide crecer en otro hub representa una oportunidad perdida para miles de peruanos.
Si queremos que el nuevo Jorge Chávez sea realmente el gran hub de Sudamérica, debemos eliminar todas aquellas barreras que desincentivan la inversión y el crecimiento del transporte aéreo. Porque un hub no se construye únicamente con concreto. Se construye con políticas que lo hagan competitivo.



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